Salud y tebeos

Salud y tebeos
"Mantened los ojos bien abiertos" (Winsor McCay)

lunes, 29 de octubre de 2012

Café Budapest

Antes de Dublinés, que ha supuesto el Premio Nacional de este año para Alfonso Zapico, este joven autor (n. 1981) publicó Café Budapest (2008).


De alguna manera, la juventud de Zapico se refleja tanto en el planteamiento como en la resolución de Café Budapest. Pero esto no significa que estemos ante una obra ingenua o asaz inmadura.
 
Hace falta cierta valentía para escribir una historia que transcurre mayormente en el Jerusalem de 1947. El Holocausto era reciente y por decisión mayoritaria de Naciones Unidas se produjo el "reparto" de los territorios palestinos, con el bienintencionado propósito de otorgar a Israel un Estado propio. Por aquel entonces, aquellos territorios estaban controlados por las fuerzas del Reino Unido. En Jerusalén convivían católicos, ortodoxos, judíos y musulmanes en relativa paz y armonía. La creación del nuevo Estado de Israel dentro del mismo territorio se reveló de inmediato como una suerte de caramelo envenenado. Las fricciones entre unos y otros fueron a más hasta el punto de que en 1948 el ejército "inglés" abandonó aquella zona, librando a su suerte a los habitantes de Palestina enfrentados según las distintas confesiones respectivas. Un auténtico polvorín que perdura hasta nuestros días.


Con este enmarañado trasfondo, Alfonso Zapico escribe y dibuja una historia de relaciones familiares, amigables y sinceras. Describe así un momento fugaz que plantea una convivencia posible entre distintos humanos, una convivencia basada en la simpatía compartida antes que en otras instancias religiosas o políticas. Es algo así como el buen vivir espontáneo a la sombra de un café acogedor. Y animado por la música de un violín tocado por un joven protagonista.


Café Budapest es la segunda obra importante de un sorprendente autor asturiano que seguramente dará que hablar en el mundo del cómic, el tebeo, la historieta.



sábado, 27 de octubre de 2012

El arte de volar

Antonio Altarriba (n. 1952) es catedrático de literatura francesa en la universidad del País Vasco. Sin embargo, es más conocido por su faceta de escritor de novelas, crítico y guionista de tebeos.

Kim (Joaquim Aubert Puigarnau, n. 1941) es un dibujante de historietas, cuya creación más popular es el personaje Martínez el Facha, habitual en la revista  El Jueves desde 1977 hasta el presente.

Ambos recibieron en 2010 el "Premio Nacional de Cómic de España" que otorga el Ministerio de Cultura. El motivo de este premio fue la novela gráfica El arte de volar, con guion de Altarriba dibujado por Kim.


Esta obra ha sido considerada una de las cumbres de la historieta realizada en España.




El arte de volar es ante todo una novela gráfica. En cuanto novela, predomina en ella la narración: es la historia de una vida en el contexto de la España del siglo XX. En cuanto gráfica, es una sucesión de imágenes cargadas de mordacidad realista y un tanto caricaturesca. De hecho, El arte de volar se inscribe en esa tradición tan española del realismo agrio y acaso agrario, en el cual la realidad deviene símbolo de corte onírico.


Es también, obviamente, una novela política. No puede dejar de serlo, en la medida en que contar una vida en la España del siglo XX supone unos escenarios marcados: el final de una monarquía instalada en un país de miseria y caciques, el advenimiento de la esperanzada II República, el golpe de Estado fascista y la consecuente Guerra Civil, el combate de los milicianos anarquistas, el exilio de los republicanos y la segunda guerra mundial, la autarquía triste y sórdida del franquismo, la denominada transición a la democracia...

Estos no son escenarios huecos o vacíos. En ellos se desarrollaron a la vez que se frustraron muchísimas vidas. Una de ellas fue la de Antonio Altarriba López, el padre del escritor de la novela que comentamos. Una vida, común y propia a la vez, que sirve de paradigma de tantos héroes anónimos y silenciados por las circunstancias aquellas.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Los Reportajes de Joe Sacco



Probablemente, el maltés de origen Joe Sacco (n. 1960) es el mejor exponente de lo que hoy en día podemos entender como síntesis de cómic y periodismo.


Su libro Reportajes es lo que el título indica. Son seis reportajes, publicados en distintos medios periodísticos y en diferentes años, en los que se combinan el relato y las viñetas de un modo efectivo.

Los lugares elegidos por Sacco para realizar su trabajo de reportero son Palestina, Malta (respecto a la inmigración africana), India (en torno a la casta de los intocables), Irak, el Cáucaso (la situación de las mujeres en el conflicto checheno) y La Haya (el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia).

Se trata de escenarios conflictivos en los que Sacco evita la equidistancia para dar voz a los sin voz. Más que tratar de inquirir en las causas de los conflictos, el autor se representa a sí mismo haciendo preguntas y consultando a una de las partes, normalmente la de los desfavorecidos.

Si se me permite un burdo juego de palabras, diré que Joe Sacco da por saco.

Consciente de que el formato historieta o tebeo puede ser más atractivo que las desgastadas imágenes clónicas de la televisión o que los encorsetados y abstractos artículos escritos, Sacco muestra a los lectores una cruda realidad a menudo invisibilizada, aunque no invisible. Y es una realidad que molestará a más de uno.


A la hora de realizar su tarea, un dibujante de cómic -un dibujante a secas- ha de tomar más decisiones prácticas que un escritor o un fotógrafo. Hay menos implicación, por así decir, del autor en su obra cuando escribe o fotografía que cuando dibuja. El asunto es que este hecho trae consigo el problema de la subjetividad asociada al periodismo en viñetas, lo cual no deja de ser un aspecto parcial del problema más general concerniente a la validez del periodismo realizado a través de cómics.

A modo de prefacio para su libro Reportajes, Joe Sacco escribe un texto titulado "¿Un manifiesto?". En él plantea ambos problemas, el de la validez y el de la subjetividad del periodismo en tebeo.

El problema de la validez se descarta por sí solo. Es más, yo añadiría que esta forma de ejercer la profesión de contar lo que sucede supone una revitalización del propio periodismo. El reportero de cómic dibuja una realidad que percibe por él, no a través de agencias de noticias o de gabinetes de prensa. Eso sí, siempre que su trabajo esté presidido por la veracidad.

En cierto sentido, esta forma de ejercer el periodismo me recuerda a los artistas que repentizan en una acuarela una escena tomada en directo de una corrida de toros. Y también me recuerda a los dibujantes que abocetan o incluso detallan una escena en los tribunales de justicia. La veracidad, en todo caso, se les supone.

En cuanto a lo segundo, el problema de la subjetividad presente en el periodismo en general y en la prensa dibujada en particular deja de ser eso, un problema, si se entiende que lo que importa en el informe o relato es ante todo la veracidad o sinceridad del reportero. Por decirlo de otro modo, la subjetividad es inherente a la actividad periodística y narrativa, y más aún en el caso de emplear el dibujo como medio de expresión, según vimos arriba.

En este respecto, Joe Sacco cita en su ¿Un Manifiesto? una frase del célebre periodista estadounidense Edward R. Murrow (conocido entre nosotros por ser el protagonista de la película de 2005 Good Night and Good Luck, dirigida por George Clooney):

"Todos somos prisioneros de nuestras propias experiencias. No podemos eliminar los prejuicios, pero sí reconocerlos."

O también, como afirma Joe Sacco en otro sitio, el asunto se reduce a lo siguiente: "Puede que no sea objetivo, pero intento ser honesto".


domingo, 21 de octubre de 2012

El ojo público

El proceso de adquisición de la mayoría de edad del noveno arte fue simultáneo a una evolución en la mirada de sus artífices: dibujantes y guionistas o ambas cosas en uno.

De un modo natural, esta mirada se fue concretando en una progresiva fijación en la realidad. Los héroes y superhéroes planos y el maniqueísmo del bien y del mal de los inicios fueron sustituidos por un acercamiento realista a unas situaciones en las que ya no hay buenos ni malos de un modo absoluto, ya que todos en última instancia somos varias cosas a la vez.

Junto a la línea subjetivista del ojo privado que revela una personalidad a través de historias más o menos íntimas, aunque con proyección universalizada, irrumpió en el mundo del cómic otra línea más comprometida con los acontecimientos históricos y sociales, particularmente conflictivos. El ojo público, es decir, el enfoque periodístico, aportó una nueva mirada y, sin dejar de lado el subjetivismo inherente a toda re-creación humana, dio pie a un nuevo desarrollo en el terreno de la historieta.

Me estoy refiriendo al nuevo periodismo gráfico o, más concretamente, al empleo del cómic como una nueva forma de periodismo.


viernes, 19 de octubre de 2012

La mayoría de edad

A grandes rasgos, entonces, según vamos viendo, diferentes tendencias contribuyeron a que el cómic dejara de ser "una cosa de chicos" y adquiriera su definitiva mayoría de edad.

Todo ello tuvo lugar a finales de los cincuenta y en la década de los sesenta pasados, cuando tantas novedades incidieron en la realidad.

En América, el tebeo underground (Crumb, Green) introdujo las libertades temática y narrativa junto con el elemento autobiográfico. El Will Eisner que surgió a partir de Contrato con Dios recogió esta influencia. 

En Europa, por su parte, el proceso fue, por así decir, más literario. Lo veremos. 

La historieta de Oesterheld dio a la aventura un significado humanista, moral, existencialista. En ese sentido, renovó la literatura ilustrada de género. Corto Maltés y Frank Cappa representan un nuevo tipo de héroe surgido de esa renovación. 

Frank Cappa

En el cómic español de la década de los ochenta pasados no todo fue postmodernidad y grafismo vanguardista.


A Manfred Sommer (1933-2007) le debemos la creción del personaje Frank Cappa y su magnífica serie de relatos dibujados.


Frank Cappa, el personaje creado por Manfred Sommer, es un reportero de guerra. Una amiga suya lo define en una viñeta como una mezcla de Robert Redford y Charlton Heston. Se lo puede encontrar en conflictos bélicos en África, en Vietnam, en Nicaragua, en Afganistán. O en ambientes exóticos de Brasil. Incluso en Utopía, un pueblo canadiense fronterizo con EEUU, donde pasó su infancia y adolescencia.

Las historias de Frank Cappa pertenecen al género de aventuras. Sin embargo, a pesar de que la mayoría transcurran en escenarios de guerra, no se trata de una recreación de las viejas Hazañas Bélicas. Más bien al contrario.

Manfred Sommer (nacido en San Sebastián de padre alemán y madre andaluza, criado y educado en Barcelona y fallecido en Cartagena) perteneció, igual que su amigo Carlos Giménez, a esa generación de niños de la guerra comprometida acaso más existencial que políticamente. Y como enunció Jean Paul Sartre, el existencialismo es un humanismo. Hay por tanto humanismo a raudales en las historias protagonizadas por Cappa escritas y dibujadas por Sommer.

Este humanismo se refleja no solo en los planteamientos y desenlaces de los argumentos, sino también en el enfoque de los cuadros, el realismo de las viñetas, el trazado de los personajes; en definitiva, en la mirada de Manfred Sommer.


Una mirada renovadora, contemporánea, expresada a través de un depurado clasicismo formal. Así es la propuesta de Sommer y de su gran creación, el reportero Frank Cappa.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Oesterheld, Pratt

Y bueno, pasando por H. G. Oesterheld llegamos a Hugo Pratt, el creador del emblemático Corto Maltese.


La primera aventura del intrépido marinero apareció en 1967 en el nº 1 de la revista italiana Sgt. Kirk. 

Previamente, Hugo Pratt -nacido en Rimini aunque veneciano por decisión- había vivido unos trece años en Buenos Aires (entre 1949 y 1962). Allí trabajó para diferentes editoriales y se relacionó con un puñado de artistas e ilustradores argentinos. De todos ellos, el que más influyó en Pratt fue Oesterheld. De hecho, Hugo Pratt colaboró con Oesterheld en tres series de historietas que han pasado a su vez a la historia. Los tres títulos son:

Sargento Kirk (1952),



Ticonderoga (1957-1958)



y Ernie Pike (1957-1959),



Oesterheld es a veces considerado como el primer guionista puro de cómics. No sé si será cierto. El caso es que en su fructífera relación, Pratt dibujaba y Oesterheld guionizaba, si bien la relación entre ellos no fue tan sencilla.

martes, 16 de octubre de 2012

El Eternauta

07.10.2012

Hay una cofradía invisible y creciente de lectores encandilados con El Eternauta.



No es para menos.

11.10.2012


El Eternauta es un cómic argentino de finales de la década de los cincuenta pasados, cuando predominaban los tebeos de aventuras por entregas en cuadernillos coleccionables con formato apaisado.

El guion es de Héctor Germán Oesterheld (1919-1978?) y los dibujos de Francisco Solano López (1928-2011).

El interrogante en la fecha de muerte de Oesterheld indica un hecho brutal. Fue uno de los miles de desaparecidos durante la dictadura que entre 1976 y 1983 atemorizó a los argentinos bajo el nombre de Proceso de Reorganización Nacional. En 1977 Oesterheld fue secuestrado por los militares -cuando sus cuatro hijas habían sido ya desaparecidas- y supuestamente lo asesinaron en 1978.

Este dato es muy significativo, pues aporta a la historia de El Eternauta lecturas que enriquecen su valor ya de por sí singular.


Dejo una foto de Oesterheld con su mujer y sus cuatro hijas que desaparecieron en la dictadura además de él.



12.10.2012

El Eternauta comenzó a publicarse el 4 de septiembre de 1957 como suplemento semanal de la revista Hora Cero. Ese día, el 4 de septiembre, fue elegido en 2010 por el Senado argentino como "día de la historieta". Esto indica la trascendencia que tiene El Eternauta en la intrahistoria de los ciudadanos argentinos.



En 1969 se publicó una nueva versión de El Eternauta. El guion seguía siendo de H. G. Oesterheld, pero ahora las ilustraciones las aportó Alberto Breccia.


Después, en 1976, Oesterheld y el dibujante Solano se unieron de nuevo para componer El Eternauta. Segunda parte.

El caso es que entre la primera versión de El Eternauta y la posterior de 1969 más la continuación de la historia en 1976 habían sucedido no pocos acontecimientos que modificaron la realidad contemporánea. Y en ese periodo se había producido también la declarada politización de Oesterheld y su afiliación al partido de Los Montoneros.

Todo ello sirve para explicar los cambios que se perciben en el tono de la historia y en algunos detalles de estos dos trabajos posteriores de Oesterheld. Y sirve también para que se puedan hacer sublecturas políticas ya en la primera versión de El Eternauta.

De hecho, hay una frase de Oesterheld que se cita a menudo y que encabeza varias ediciones actuales de El Eternauta:

...el único héroe válido es el héroe "en grupo", nunca el héroe individual, el héroe solo.

Y en efecto, no hay un héroe individual que destaque en El Eternauta. El héroe es el grupo de supervivientes.

Pero aunque la política pueda subyacer a todo texto y por tanto también a la primera versión de El Eternauta, esta obra contiene una posibilidad de lecturas que van más allá de la estricta política entendida como manifestación de las correlaciones de fuerzas dentro de una nación y de las diferentes naciones entre sí.

15.10.2012

Este video es un pequeño documental sobre H. G. Oesterheld y El Eternauta. Interviene su esposa, auténtica superviviente de una experiencia personal de tragedia griega. Contiene información sobre lo que supuso Oesterheld en historia del cómic no solamente argentino.



16.10.2012

También es factible una lectura de El Eternauta en clave analítica.

La historia revela una pesadilla total. Recoge los fantasmas, las angustias, ansiedades y delirios de una clase media atemorizada por las incertidumbres. La guerra fría, la crisis económica, las alteraciones medioambientales, el universo desconocido, la imprevisión del futuro de los hijos, la falta de un sentido claro y definido en la vida individual y colectiva... Todo ello subyace en la primera parte de El Eternauta (la segunda está más claramente definida por un carácter mesiánico y redentor).

Los fantasmas de esa clase media que es el sujeto de esta historia adoptan formas muy singulares. Son los cascarudos, los manos, los hombres-robot, los gurbos. Y por encima de todos están los ellos. Son los que controlan la invasión y a los que los demás fantasmas obedecen. Vienen a ser algo así como el mal absoluto.

Lo más interesante es que los ellos no aparecen representados, no tienen una forma definida. Su presencia es inferida, pero no manifiesta. Esta es una de las claves del éxito de los mejores relatos de terror. El mal se presiente, se intuye, pero no tiene figura reconocible (Lovecraft, p. e.).

Al denominarlos así, "los ellos", Oesterheld -no sé si a propósito o por casualidad- recogió un término freudiano de primer orden, pues la existencia del "ello" es el fundamento del psicoanálisis. El ello, el id, no se conoce por sí, sino a través de sus manifestaciones. Es el inconsciente. Y como Freud enunció, los sueños son la vía privilegiada de acceso al inconsciente.

Y como venimos diciendo, Oesterheld y Solano plasmaron en El Eternauta una fantasía onírica de pesadilla, en la cual se revela algo así como el inconsciente colectivo de una clase media atemorizada. Los ellos serían una evocación. La del inconsciente incontrolado que asusta.

Mas también hay goce en los sueños. Aunque sea un goce trágico, como el que late en la lectura de El Eternauta.

Es más que probable que El Eternauta sea causa y efecto a la vez del interés de los argentinos por el psicoanálisis. Aunque esto último que digo es una generalización especulativa.



viernes, 5 de octubre de 2012

El Test de Bechdel

Por cierto, hablando de Alison Bechdel, es muy interesante la proyección que está teniendo el denominado Test de Bechdel.

Se trata de una especie de examen que aplicándose inicialmente a películas, pero extendiéndose también a cómics y acaso a otros productos culturales como obras de teatro, sirve para determinar el grado en que el discurso femenino está ausente en la mayoría de tales productos. Dicho de otro modo, el test de Bechdel muestra cómo el discurso masculino es el que impera en nuestra cultura.


En la tira cómica de Alison Bechdel "The Rule", de 1985, uno de los personajes dice que ella únicamente acepta ver una película si cumple con los siguientes requisitos:

1.- En la película salen al menos dos personajes femeninos.

2.- Dichos personajes deben hablarse la una a la otra en algún momento.

3.- Sobre algo que no sea un hombre (no limitado a relaciones románticas, por ejemplo dos hermanas hablando de su padre no pasa el test).

Una variante del test exige que, además, las dos mujeres sean personajes con nombre.

La wiki concluye que estas tres simples reglas, si se aplicasen a la inversa, es decir, a los hombres, darían como resultado que la práctica totalidad de las películas estrenadas cumplen el requisito para los hombres; por el contrario, si se aplica según su diseño original, resulta sorprendente la cantidad de películas que no pasan el test.

Pero la cosa puede ir más allá de la valoración del discurso de los cómics, las películas y tal. Al comentarle el Test de Bechdel o "The Rule" a una muy buena amiga, me confesó que es que ni siquiera en la vida real casi nunca se pasa ese test. En las conversaciones entre amigas, me decía, aparecen a menudo -por no decir casi siempre- los maridos, novios, pretendientes, hijos, padres, etc., como temas de la conversación. Entraríamos con ello en un ámbito que excede este hilo. Aunque queda clara la potencialidad de los cómics para suscitar debates e incidir en la vida real.

jueves, 4 de octubre de 2012

¿Eres mi madre?

Tras el best seller Fun home (2006), en el que Alison Bechdel indaga en torno a su relación con la figura paterna, ahora en ¿Eres mi madre? (2012) el objeto de indagación de la misma autora es su relación con la figura materna.


Si el subtítulo de Fun home es "Una família tragicómica", el de ¿Eres mi madre? viene a ser "Un drama cómico". Sin embargo, no termino yo de ver a qué se refiere tanto énfasis en la palabra "comedia", como no sea una tenue referencia a lo que significa esta palabra por ejemplo en Dante, que tituló así su gran obra, Comedia, en el sentido de que acaba bien, nada menos que en el Paraíso. Aunque, por supuesto, los libros de Bechdel no acaban de un modo tan sublime.

Tal vez el reclamo de la palabra "comedia" sugerido en los subtítulos de ambos libros se debe al hecho de que Alison Bechdel es conocida  en su país gracias a unas tiras cómicas -en los dos sentidos de esta palabra- publicadas un distintos periódicos, recogidas bajo el título Unas bollos de cuidado (Dykes to Watch Out For) y protagonizadas por unas amigas lesbianas desenfadadas.

Desde luego, el ambiente, las historias y el tono de Fun home y de ¿Eres mi madre? pueden recordar en ocasiones algunas de las comedias de Woody Allen. Sin embargo, a mí no me parece que Alison Bechdel suponga un trasunto en versión cómic de las comedias del cineasta neoyorquino.


¿Eres mi madre? es una novela psicoanalítica. Está concebida, proyectada, dibujada y narrada según los parámetros del psicoanálisis.

Hay también en ella una a manera de advocación constante a la escritora Virginia Woolf, ya desde el lema que encabeza esta novela:

"No hay nada que sea sencillamente una cosa".

También aparecen Winnicott, Freud, Lacan, Alice Miller...

Es decir, el halo culturalista que detectábamos al leer Fun home se convierte aquí ya abiertamente en un modus operandi de Alison Bechdel. Apostar por escribir y publicar un cómic de estas características revela un cierto atrevimiento creativo y editorial. No obstante, el éxito de la novela gráfica anterior de Bechdel ha motivado el que por primera vez se editen 100.000 ejemplares de un cómic en nuestro idioma. Aquí no lo sé, pero casi seguro que en Argentina, Uruguay y otros lugares de habla hispana esta novela puede llegar a ser un éxito. Por aquello de la afición al psicoanálisis, ya saben.

El hilo conductor de ¿Eres mi madre? es la obra del pediatra y analista inglés Donald Winnicott (1896-1971). De hecho, el título de cada capítulo de la novela está tomado de algún concepto o motivo teórico de Winnicott. Este psicoanalista estudió a fondo la relación del bebé con la madre y elaboró un corpus teórico que sirve de marco y de guía a la indagación de Alison Bechdel sobre ella misma en su relación con su propia madre. No desvelaré más detalles. Tan solo diré que estamos ante un libro sumamente inteligente, pues no es fácil desentrañar o desenredar los nudos de una vida íntima y exponer públicamente el proceso siguiendo un patrón analítico. Y más difícil es aún encontrar un final o salida en todo este embrollo, cosa que Bechdel consigue con buena fortuna.

Puede sorprender la impudicia, o algo parecido, con que Alison Bechdel sale de su armario, lo abre de par en par y nos muestra su interior. Qué me importa a mí la vida de esta señora, puede decir alguien. No obstante, en el arte, lo mismo que en el psicoanálisis, el asunto estriba en convertir la anécdota en categoría universal.

Y esta señora lo consigue suficientemente.


martes, 2 de octubre de 2012

Blankets, Habibi


Hay en Blankets una implicación personal del autor (es una autobiografía) que no se da en Habibi. Sin embargo, aunque son dos libros formalmente muy diferentes, uno y otro comparten una identidad sustancial concerniente a su "mensaje".

Mientras que en Blankets Craig Thompson se sumerge en el universo cristiano evangélico para acabar superando su rígida estrechez normativa, en Habibi el entorno elegido para el relato es la cultura arábiga impregnada por el Corán, si bien buscando sus puntos en común con la Biblia. Y también en esta obra se da una superación de la rigidez textual de la escritura sagrada.

En ambos casos, lo que prevalece al final es la importancia insustituible de la vida del individuo.


En Blankets leemos acerca de la llegada del Reino de Dios (Lucas 17, 20-21) que este se encuentra dentro de (o entre) nosotros.

En Habibi se nos dice que cuando le preguntaron al Profeta: "¿Cuál es la Gran Jihad?", respondió: "Es la lucha contra uno mismo".

En definitiva, Thompson no abomina de las religiones. Simplemente concluye anhelando que los velos del Paraíso y del Infierno desaparezcan... Y que los seguidores de Dios adoren no con la esperanza de una recompensa ni por miedo al castigo, sino sencillamente por Amor.


Evidentemente, Craig Thompson cree en el valor de los cómics como medio de diálogo intercultural y hasta de transformación individual y social.

lunes, 1 de octubre de 2012

Precios

Decimos que la lectura de libros de literatura gráfica está entre los adultos menos extendida en España que en otros países. Tal vez algo tenga que ver en este dato el hecho de que aquí la afición por los cómics sale más cara.

Por ejemplo. Habibi tiene en la edición española un precio de 39 euros, un tanto excesivo para las economías medias de aquí. Pues bien, el otro día encontré en una librería un par de ejemplares de ese libro a 19,95 euros, es decir, a un precio casi veinte euros más barato. Cogí un ejemplar, lo miré, la portada era igual pero de otro material, el papel era más amarillento, tenía menos gramaje, pesaba menos. Al cabo me di cuenta de un detalle importante. Era una edición en inglés.

Y como tampoco hay excesiva costumbre entre nosotros de visitar bibliotecas públicas...

Parece ser que Amazon y demás están empezando a ofrecer cómics en formato digital para ebooks. Y siempre serán más baratos que la edición impresa, supongo. Solo que donde esté un libro de papel encuadernado...