Salud y tebeos

Salud y tebeos
"Mantened los ojos bien abiertos" (Winsor McCay)

viernes, 23 de noviembre de 2012

Los tebeos no son solo para el verano


Los tebeos son para el verano, me dan ganas de escribir. Solo que no es exactamente así.

Nuestro enemigo es el tiempo y hay que arañarlo como se pueda.

Por cierto, por frivolizar un poco, cómics hasta en los calzoncillos:

lunes, 12 de noviembre de 2012

The Spirit

Manfred Sommer describió a Will Eisner como "el Orson Welles del cómic". De un modo más preciso, el periódico USA Today se refirió a The Spirit como "el Ciudadano Kane de los cómics".


En ambos casos se están poniendo en paralelo, por un lado, la importancia que tuvo Orson Welles -especialmente con su película Citizen Kane (1941)- a la hora de mostrar las posibilidades expresivas del lenguaje cinematográfico a través de su sintaxis; y, por otro lado, la importancia que tuvo Will Eisner para fijar las posibilidades expresivas del noveno arte. Siendo el caso, como fue, que estas posibilidades gráficas y formales de la historieta fueron exploradas por Eisner sobre todo mediante su gran creación a manera de serie: The Spirit (1939-1952).

Tanto es así, que el libro teórico o pedagógico de Eisner: El cómic y el arte secuencial está plagado de ejemplos e ilustraciones procedentes de su The Spirit.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Actualidad




Superhéroes de la liberación gay

Las editoriales de cómics norteamericanas abren un mundo dominado por la testosterona a la diversidad

La sociedad obliga al género a evolucionar hacia una mayor tolerancia


Por otra parte, o más bien por la misma, con la Iglesia hemos topado, as usual:

Dos foros integristas alertan de que la ficción pretende "lavarles el cerebro a los niños para que piensen que el estilo de vida homosexual es normal y deseable"

Indignación ultracatólica porque solo un superhéroe de cómic ha rechazado asistir a la boda gay de los X-Men


jueves, 8 de noviembre de 2012

Quai D'Orsay

El cómic entendido también como crónica con trasfondo polìtico, pero esta vez realizado de un modo cómico y caricaturesco, es el que ofrece Quai D'Orsay, cuyo subtítulo es Crónicas diplomáticas.

Hasta ahora han salido dos volúmenes de estas crónicas centradas en el Quai D'Orsay, que es el nombre popular que recibe en París el ministerio de asuntos exteriores francés, debido al barrio en que se encuentra su sede.


Los protagonistas son reconocibles, aunque aparecen con los nombres cambiados.

Además de proporcionar entretenimiento y alguna risa, Quai D'Orsay da información muy interesante acerca de los entresijos de la política internacional y del funcionamiento de un importante ministerio del ramo, el francés, con toda su corte de asesores, secretarios, responsables y escribientes al servicio de su titular, el ministro.

Los dibujos, un tanto rabiosos, son de Cristophe Blain. El guion corre a cargo de Abel Lanzac, pseudónimo tras el que se esconde un exconsejero de Dominique de Villepin, exministro de exteriores francés y personaje importante de este cómic.

Así pues, nos encontramos con un producto específico de la BD francesa. Las historietas están basadas en hechos reales y cuentan con ironía cómo se cuecen en las alcantarillas ministeriales los comunicados políticos, entre otras cosas.

Dado el éxito que está teniendo en Francia esta serie, se ha anunciado ya el rodaje de una película sobre Quai D'Orsay.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Delisle, Sacco

La distinción que suele hacerse entre literatura de ficción y de no ficción, sin dejar en ambos casos de ser literatura, ha llegado también a los cómics. De este modo encontramos en los estantes tebeos que son de ficción y otros tantos que no lo son, siendo en todo caso tebeos.

Desde luego el empleo del arte secuencial para reflejar situaciones reales es mucho más reciente que aquel cómic puramente de ficción que predomina desde los orígenes de este arte.

Vamos viendo que los cómics de no ficción pueden ser biográficos y también autobiográficos. De los que han salido hasta ahora en este hilo, Nietzsche y Pasolini pertenecen al primer grupo, mientras que Blankets, por ejemplo, forma parte del segundo.

También vimos que hay un paso más allá en la creación de historietas cuando el cómic se convierte en reportaje periodístico o crónica de acontecimientos reales. Es el caso de Joe Sacco.

En esta última corriente, la del cómic entendido como fuente de información periodística, aunque más de estilo blog, se inscribe el canadiense Guy Delisle (n. 1966), autor de, por ejemplo, Crónicas de Jerusalén





Delisle se inscribe en la corriente de periodismo gráfico de algún modo ajemplarizada por Joe Sacco. Ambos dan cuenta mediante viñetas de una cruda realidad invisibilizada para la mayoría a pesar de los reportajes clónicos de la televisión y de la prensa escrita. Esta es una de las sorpresas que ha revelado el cómic en los últimos años: la posibilidad de ser un fiel testigo de lo que sucede en lugares recónditos y conflictivos.

Sin embargo, los estilos de Sacco y Delisle son diferentes, si bien ambos dibujan a partir de experiencias sensoriales vividas. Mientras que el primero realiza reportajes estilo gran periodismo, el canadiense utiliza un enfoque más personalizado, más de bloguero.

Acabo de encontrar en internet una comparación entre Sacco y Delisle que no está mal. La copio:

Crónicas del absurdo: Delisle y Sacco

Leí uno detras de otro Palestina. En la Franja de Gaza (Joe Sacco, Planeta DeAgostini, 2001), Notas al pie de Gaza (Joe Sacco, Mondadori, 2010) y Crónicas de Jerusalem (Guy Delisle, Astiberri, 2011). Ambos son un acercamiento al conflicto enquistado entre israelíes y palestinos, ambos me gustaron mucho, pero ambos son desde muchos puntos de vista rádicalmente distintos. Algunas notas:

1. En muchos aspectos leer a Delisle y a Sacco es como enfrentar un soneto de Garcilaso y otro de Góngora, o para ser más exactos –y así ya voy desvelando mis preferencias–, uno de Garcilaso y otro de un imitador de Góngora: claridad frente a oscuridad, sencillez y densidad. Casi el locus amoenus frente a la selva tormentosa.

2. Confróntense ambas páginas, elegidas casi al azar:

   (Hay dos imágenes respectivas de Sacco y de Delisle)

La de Sacco (derecha) no respira, no hay huecos, es un prodigio de aprovechamiento del espacio para recargarlo de información tan relevante como agotadora; la de Delisle está llena de fugas de luz, de blancos, de silencios que también transmiten.

3. El planteamiento de ambos define el resultado final: Sacco es periodista, profesional de la información, y su objetivo es elaborar un reportaje completo, exhaustivo, busca activamente y urga y excaba. Delisle es un turista, curioso, hábil, pasmado y dispuesto a integrarse en la sociedad que le acoge. Una crónica periodística frente a un diario de viaje.

4. Sacco y Delisle son a la vez autores y personajes, soy consciente: hablo de ambos.

5. El maltés es sarcástico y el canadiense irónico.

6. La figuración de los dos dibujantes es paródica, pero mucho más agresiva la de Sacco, y más fotográfica a un tiempo.

7. El canadiense es cívico, el maltés político.

8. Y la visión de ambos es complementaria: Sacco nos ayuda a entender el conflicto político, bélico y civil: la trágica y desigual guerra constante y sin futuro entre palestinos e israelíes; Delisle nos da una visión más amable, más de la vida cotidiana de ciudadanos que sufren el conflicto más secundariamente, pero que lo apoyan, confrontan y padecen. Y ambos dibujan historias de lo que se vislumbra como la zona más absurda del planeta.

Marcos Taracido, 10 de mayo de 2012


Yo añadiría que la mirada de Delisle está mucho más cerca de Marjane Satrapi, la autora de Persépolis. Hay cierta ironía y sentido del humor en su denuncia, lejos de la crudeza de Sacco.