Salud y tebeos

Salud y tebeos
"Mantened los ojos bien abiertos" (Winsor McCay)

lunes, 27 de mayo de 2013

Aghardi

Aghardi es el nombre de un lugar mítico, un reino oculto bajo las profundidades del Tíbet. Alude a una gran civilización de origen extraterrestre que habría devenido en intraterrestre. Es un mito relacionado con aquel de la Tierra Hueca. Según él, nuestro planeta contendría en su interior un buen número de pasajes, túneles, pasadizos secretos que comunican diferentes zonas intercontinentales de Asia y América y hasta de los Polos.

Aghardi, o Agharti, o Agharta, igual que Shambhala, nombran sitios imaginarios acaso habitados por gigantes. Los fundamentos arqueológicos de estas hipótesis (las Líneas de Nazca, p. e. http://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADneas_de_Nazca ) no encuentran apoyo científico y forman parte más bien de la pesudoarqueología. Sirven de alimento al esoterismo, las ciencias ocultas, la astrología, la teosofía, la pseudociencia popular.

Aghardi es el título, también, de un cómic de Enric Sió (1942-1998) publicado en 1970 por la revista italiana Linus. Obtuvo el premio del Salone Internazionale dei Comics de Lucca en 1969.



27.05.2013

Aunque yo diría que ni el interés ni la importancia de Aghardi en la historia del cómic español radican en su argumento.

Hay que situarse en la época de su producción, finales de los sesenta pasados, y recordar que algunos grandes éxitos del momento como los libros El retorno de los brujos (1970, cuyo subtítulo era Una introducción al realismo fantástico), de Louis Pauwels y Jacques Bergier y Recuerdos del futuro (1968), de Erik Von Däniken, junto con la película 2001: Una odisea del espacio (1968), de Stanley Kubrick, crearon un ambiente y tuvieron unos efectos espectaculares en el imaginario colectivo de entonces. La pseudociencia, la ficción científica, el realismo fantástico y las esoterías se daban de la mano y favorecían motivos, ideas y argumentos para creaciones culturales diversas.

Con ese caldo de cultivo y sin dejar de lado un excelente trabajo de documentación al respecto, Enric Sió fue capaz de bordar un cómic que permanece en nuestra retina independientemente de la seriedad que tenga o no la historieta contada. Son otros los valores de Aghardi. En particular, sobresale la innovación estilística y formal de sus páginas, un tanto a lo Guido Crepax.

También es remarcable el uso inteligente de la fotografía por parte de Enric Sió. Es este un aspecto de la obra de Sió que ha sido duramente criticado por algunos, reduciendo irónicamente el arte de este dibujante al manejo de la ampliadora. A mí me parece injusta esa apreciación. Los dibujantes de tebeos utilizan a menudo las fotografías para documentar sus viñetas. En el caso de Sió, además, eran en buen número fotografías propias, realizadas por él. Lo que pasa es que en lugar de disfrazar u ocultar el origen fotográfico de tantas de sus viñetas, prefería insertarlas como tales, aunque calcadas, en composiciones visuales de tremenda originalidad y sumamente innovadoras entonces. 

También cabe destacar en Aghardi el ingenio con que Enric Sió combina en su historia el mundo exterior con el mundo interior. Puede ser que los extraterrestres, si es que existen, permanezcan en el planeta como intraterrestres. En cualquier caso, están dentro de cada uno de nosotros, parece sugerirnos Sió en Aghardi.

27.05.2013

Más de diez años antes de que Madrid brillase con las luces de neón de la Movida (tras el movimiento franquista vino la movida madrileña), la efervescencia cultural de España se encontraba en Barcelona. A pesar del gris oficial dominante por entonces en nuestro país, fue en esta ciudad catalana donde se respiraron primeramente los nuevos aires de cambio que la generación nacida en los años cuarenta iba a abanderar en todos los órdenes de la vida cultural y social de Occidente.

En realidad, allí, en la entonces llamada Ciudad Condal, se recogían los ecos de Berkeley, de San Francisco y de Nueva York; los efluvios del mayo francés; las veleidades del pop londinense; la experimentación de las nuevas cinematografías que surgieron a ambos lados del Atlántico; el freudomarxismo de Herbert Marcuse; las ansias de revuelta y de liberación personal que se extendían por todas partes; la modernidad impulsada por un desarrollo científico-técnico desconocido hasta entonces; la abierta transgresión de los límites de la experiencia y de la percepción; la joie de vivre, en definitiva, de una nueva generación que acaso cambió el mundo o que sin complejos lo pretendió.

Todo ello, filtrado por las especiales circunstancias de un país sometido, animó la emergencia de fenómenos tales como la Escuela de Cine de Barcelona, la denominada gauche divine, la generación poética de "los Novísimos" que rompió con el realismo social anterior, la nova cançó, el redescubrimiento de la mediterraneidad, la efervescencia editorial de firmas como Tusquets y Barral... Era un mundo abigarrado de escritores, artistas, bohemios, cantantes, cineastas, ilustradores, poetas, gentes de la noche, vitalistas. Unos más o menos apocalípticos, otros más o menos integrados.

Fue ese el ambiente en que se insertaron la vida y la obra de Enric Sió.


Y es todo ese mundo el que se percibe en las páginas y viñetas de este autor.


En consonancia con los nuevos movimientos estéticos y narrativos del momento, Sió dejó de lado el discurso lineal en sus relatos. De igual modo, la presencia del cine de Godard y de Antonioni es visible en los montajes de sus viñetas. Fue un renovador que elevó el cómic de un modo personalísimo a la altura de los mejores creadores del medio.

Aghardi, reeditado recientemente, es una buena prueba de lo que digo. Espero que pronto podamos acceder a otros títulos (Mara, Lavinia 2016) de Enric Sió.

Queda la duda acerca de si la pretensión de ser absolutamente moderno, como predicaba Rimbaud al final de Una temporada en el infierno, y que Enric Sió recogió en el conjunto de su obra, sobrevive en estos tiempos de achatada inmanencia en que nos desenvolvemos. 

domingo, 19 de mayo de 2013

Intachable

El cómic es un arma cargada de futuro.

Con estas palabras comienza el prólogo que José Luis Córdoba escribe para Intachable. 30 años de corrupción, de Víctor Santos.


Es un prólogo que al compás de Gabriel Celaya y de Paco Ibáñez nos presenta esta obra que otro día comentaré. El prólogo termina de este modo:

Esta novela gráfica nos ayuda a interpretar los hechos, nos abre los ojos, nos estremece e indigna. Nos rebela, porque el cómic también puede ser un arma cargada de futuro, cuando tenemos la percepción de que estamos tocando fondo, estamos tocando fondo.



04.06.2013


Intachable, con texto y dibujos de Víctor Santos (n. 1977), es una novela gráfica que narra el maridaje entre la política y la corrupción. De hecho, el subtítulo del libro es Treinta años de corrupción.

Cuenta la historia de dos amigos de la infancia, César Gallardo y Gabriel Solís. El primero se dedica a medrar en política, el segundo a los negocios turbios. Otros personajes de la trama son policías (un tal Unamuno), unos mafiosos rusos, un juez, una candidata trepa (Fátima Madrigal), el abuelo fundador del partido triunfante, la nieta de éste (casada con César), un sindicalista avezado. Con todos estos personajes Víctor Santos construye una trama bien conocida de antemano por el lector. 


El relato que se cuenta en Intachable es un tanto plano, demasiado familiar para muchos de nosotros. Sin embargo, dos salvedades lo convierten en un libro de cierto interés.

En primer lugar, importa el año de nacimiento de Víctor Santos. Fue el mismo en que se celebraron las primeras elecciones constituyentes en nuestro país, las cuales fueron el motor de arranque de la democracia que tenemos y de la historia que se cuenta en Intachable. Es bueno que los miembros de "las nuevas generaciones" dispongan de un cómic de la índole de éste y escrito por alguien cercano a ellos.

Además, no por bien conocida una historia desenmascaradora debe sucumbir con sus protagonistas. No está mal que se actualice por diferentes medios.

En segundo lugar, importa apreciar que Intachable es un cómic. Narra secuencialmente un relato siguiendo procedimientos formales de tipo icónico. Y es aquí, en el plano formal, donde Víctor Santos despliega su arte figurativo. La composición de cada página, el tratamiento individualizado del color en cada una, el matiz expresionista de los dibujos y la variedad en la configuración de las viñetas son aspectos técnicos que dan calidad al trabajo de Santos. 


Intachable responde a los códigos usuales de su género, la serie negra. Es ahí donde cabe enmarcar esta obra. Su alcance político no está puntuado por estas o aquellas siglas (por ejemplo, el lema del candidato es así de general: "Miguel Gallardo, la mano tendida"). 

Tenemos, pues, entretenimiento no del todo vacío ni ocioso en este nuevo cómic de Víctor Santos.


lunes, 13 de mayo de 2013

Kafka, Crumb

Una buena muestra de la destreza -el arte- de R. Crumb como ilustrador minucioso es el libro Introducing Fafka o Kafka for Beginners (1993).


 En esta obra Crumb pone imágenes a un texto biográfico de David Z. Mairowitz sobre Kafka, ambientando perfectamente el tiempo y la Praga del escritor, la incidencia del judaísmo y el Golem en su obra, la difícil relación de Kafka con las mujeres, su actividad en una compañía de seguros, la omnipresencia del padre...


 Pero no solo es eso. Crumb ilumina también en este libro varios textos fundamentales de Kafka, transcribiéndolos en lenguaje de cómic.

Crumb también le da trazo y figura a las obsesiones kafkianas...



Todo ello desde la ironía crumbiana.



miércoles, 8 de mayo de 2013

Génesis, Crumb

Suele afirmarse en el ámbito de la música clásica que un buen número de las mejores misas católicas fueron compuestas por un protestante, J. S. Bach. De igual modo, podría acabar aceptándose que, en el ámbito de la ilustración, una de las mejores y más fieles plasmaciones del Génesis, el libro fundacional de las tres religiones monoteístas predominantes, se debe a la pluma de Robert Crumb, un autor que hasta ahora con lo que menos podría ser identificado es con las versiones formales de las religiones del libro.

Nos estamos refiriendo a Robert Crumb's The Book of Genesis (2009).


Lo que acomete R. Crumb en Génesis, el título en español de esta obra, es un trabajo en cierto modo titánico. Es nada menos que una transliteración ilustrada, fidelísimamente, de los cincuenta capítulos de que consta "El Génesis", el primer libro de la Torá, del Pentateuco, de nuestra Biblia.

Hablamos de Crumb, es decir, de uno de los padres fundadores de la mirada underground que renovó sin miramientos el lenguaje del cómic a partir de los años sesenta del pasado siglo. Y hablamos del Génesis, una de las fuentes de todas las fuentes. La combinación de estos dos elementos puede parecer chocante, pero no lo es en absoluto. R. Crumb es un defensor del naturalismo, un tanto manierista si se quiere. Y si algo es propio de la literatura del Génesis es precisamente lo mismo, un naturalismo aquí exageradamente manierista. Es como si este primer libro sagrado de nuestra historia hubiera estado esperando a que la plumilla de Crumb desvelara sus secretos al gran público.



13.05.2013

Lo que convierte Génesis, de Robert Crumb, en una obra absolutamente singular es que se trata de una ilustración completa del libro completo del Génesis. Como el mismo Crumb afirma en la Introducción:

... he intentado lo mejor que he podido reproducir todas y cada una de las palabras del texto original, extraído de diversas fuentes...


Y de hecho, en la página de créditos de la edición castellana de este Génesis de Crumb se nos indica:

Para la traducción de este libro se ha llevado a cabo una adaptación libre de la traducción del hebreo del Génesis realizada por Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga.

He ido a buscar mi ejemplar de la Biblia "Nácar-Colunga" que me regaló mi padre en su momento y es cierto. Prácticamente coinciden ambos textos desde la primera hasta la última palabra. Lo cual significa que leer Génesis de Crumb es una manera de leer íntegramente el libro "Génesis" de la Biblia.

Y eso es lo que más sorprende de esta obra maestra de Crumb.

Dejo como muestra el episodio de las hijas de Lot (Gén. 19, 31-36):



18.05.2013

A veces la mejor manera de sacar a la luz lo que un libro, sea o no sagrado, esconde es simplemente reescribirlo tal cual. Máxime si el libro en cuestión ha sido de difícil acceso durante siglos, como es el caso del Génesis.

La reescritura del Génesis por parte de Crumb  es una transposición: del lenguaje alfabético al lenguaje icónico. Nunca se había realizado de un modo tan completo.

Este planteamiento secular del Génesis que ha consistido en ocultar lo visible, junto con la estrategia de Crumb que consiste en mostrar lo evidente, recuerdan un poco el  misterio de "La carta robada", ese relato genial que escribió Edgar Allan Poe.


También son interesantes las notas a cada capítulo con que el propio Crumb enriquece su obra al final del libro. En ellas ofrece, entre otras cosas, una lectura que atenúa la clásica visión del Génesis y de la cultura a la que éste pertenece en términos de patriarcado. Crumb aporta curiosos apuntes acerca de la filiación matrilineal que pudiera haber estado presente en las genealogías descritas en el libro. Y con ello el historietista desvela una complicidad con el discurso femenino que va más allá de los tópicos al uso que a menudo le reprochan muchas feministas. Mis problemas con las mujeres es uno de los títulos bien conocidos de Crumb. Pero nunca nadie ha dicho que las relaciones con las mujeres fuera una tarea sencilla para los hombres. Lo mismo que sucede al contrario.

jueves, 2 de mayo de 2013

"Viñeta"

Si el cómic es arte secuencial en viñetas, ¿de dónde procede la palabra viñeta?


"La exposición 'Entre viñetas. El vino en los tebeos', organizada por el Museo de la Cultura del Vino, en la localidad riojana de Briones, constituye un exhaustivo intento, a través de 80 originales y planchas de 68 cabeceras, de recorrer la historia del cómic español a través de su maridaje con esta bebida. Una relación que hunde sus raíces en el origen etimológico de la palabra 'viñeta', procedente de la francesa 'vignette', diminutivo de 'vigne' (viña) y derivada del latín, 'vinea'. Este término se usaba para denominar los dibujos con los que los amanuenses decoraban los inicios de capítulos de los libros, donde abundaban racimos y hojas de vid."


Cualquier maridaje es bueno para organizar una muestra, una exposición, un ciclo de cine. Lo que significa que el alcance de la cultura y el arte no tiene límites. O estos al menos son muy dilatados.