Salud y tebeos

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"Mantened los ojos bien abiertos" (Winsor McCay)

domingo, 26 de marzo de 2017

Impresiones de la Isla: el sentido de la maravilla

No es extraño que después de la presencia en la entrada anterior de un Congo Belga mítico, inscrito en la huella africana de cierto imaginario común, me adentre en Impresiones de la Isla, de Carlos Portela y Fernando Iglesias (dos gallegos nacidos en 1967). El título obedece a un par de historietas, publicadas respectivamente en 1993 y 1994, que fueron reunidas el año pasado en un solo volumen junto a otro material de los mismos autores (dos historietas previas de Portela e Iglesias atribuidas al apócrifo Jerry McRoswell: Shatouni el magnífico y Hell), más algunos artículos al respecto con diferentes firmas. 


Impresiones de la Isla está dedicado a Raymond Roussel (1877-1933). Una vez abierto el tebeo y según se avanza en la lectura de sus páginas, se observa que el vestigio de Roussel, autor de Impresiones de África, inspira el libro entero de Portela e Iglesias. África resuena de nuevo, no ya como escenario real, sino como significante que en este caso baila a la manera de Joséphine Baker. Pero la influencia del polifacético autor francés en Impresiones de la Isla no se limita a la huella de una cierta négritude muy sui generis. La cosa afecta también a la concepción global de la obra, al tono lúdico (lúcido, lucido) que la anima, a los personajes que la habitan, a su discurso predominante, a la escritura misma. Especialmente en el segundo número de la historieta, se evidencia el juego con el lenguaje basado en retruécanos, palíndromos y otros ejercicios de estilo que convirtieron a Raymond Roussel en un adelantado de las posteriores virguerías lingüísticas de los surrealistas, del Oulipo y de otros escritores experimentales y vanguardistas.

Pero Raymond Roussel no es el único vestigio visible en Impresiones de la Isla. De hecho, estamos ante unas historietas que recogen y muestran un montón de influencias, tan significantes, que permiten describir a los jóvenes Carlos Portela y Fernando Iglesias de entonces, tan jóvenes, como configuradores de un tándem de autores-esponja. Uno de los textos que componen la actual edición de Impresiones de la Isla (de Retranca Editora) lo firma Antonio Trashorras y lo fecha en 2004. Pues bien, Trashorras realiza ahí una exhaustiva relación de vestigios perceptibles en las historietas de Portela e Iglesias. La lista incluye sobre todo referencias a pioneros y clásicos del medio (Herriman, McCay, Segar, Gianni De Luca, DeBeck, Feininger, Grant Dart, Sterret), pero también muchas otras literarias (J. K. Huysmans, Gianni Rodari, Munchaüsen, Gulliver, Robinson, Morel) y plásticas (Brunelleschi, Barbier, Bonotte, Lepape), además de referencias a artistas y escritores influidos de un modo u otro por Raymond Roussel (Dalí, de Chirico, Duchamp, Queneau, Perec, Calvino, Robbe-Grillet, André Breton, Grant Morrison, Vila-Matas). Antonio Trashorras viene a decir que todas estas influencias están de un modo u otro presentes en Impresiones de la Isla. A mí solo se me ocurre que falta alguna referencia a la estética y plástica de la revista TBO.


No estamos, sin embargo, ante el mero catálogo de un par de ingeniosos. Portela e Iglesias elaboran un discurso en Impresiones de la Isla que resulta novedoso pese a estar fundamentado en referentes del pasado, en virtud de cuya elaboración original se integran en la nómina de los clásicos modernos. "¡Qué nueva y sorprendente parece la vieja gramática!", escribió Felipe Hernández Cava en la contraportada del #1 de Impresiones de la Isla en 1993.

Esencial en la recreación moderna de la historieta por parte de estos autores es una concepción de la página que retrotrae a un tiempo anterior a la irrupción del cinematógrafo en la planificación de los cómics. Frente a una diagramación atomística de las páginas, en las que la viñeta es la unidad de significado que imita los encuadres del cine y enlaza con otras viñetas consecutivas formando frases secuenciales, Portela e Iglesias conciben una página holística, un tanto a la manera de De Lucca, que en ausencia de calles y de viñetas encuadradas es ella misma unidad global de significado, animada por el movimiento de los personajes que se deslizan por ella. Pero esto, a fin de cuentas, conecta con antecedentes como las sunday strips de comienzos del siglo veinte. Tampoco está de más señalar los "efectos sonoros" de estas páginas así concebidas. En este respecto, Pepe Gálvez habla así de la influencia del musical y de la escenificación coreográfica en Impresiones de la Isla



A menudo se utiliza la expresión "café café" para referir la calidad de un café. Yo hablaría de "tebeo tebeo", "historieta plus", "cómic al cuadrado", frases de este tipo, para describir Impresiones de la Isla. Terminaré esta entrada citando las palabras con que Antonio Trashorras culmina su artículo, aparecen copiadas en la contracubierta del libro de Portela e Iglesias y yo tomo prestadas para el título de este post:

"...quienes no disponemos de fortunas ni tampoco acabamos de rebasar cierto grado de locura, sólo podemos huir de vez en cuando gracias a cierto tipo de obras nacidas para estimular uno de los pocos reflejos en verdad sublimes que pueden brotar del ser humano: el sentido de la maravilla." 

Un sentido de la maravilla que no es otro que el que emerge ante Impresiones de la Isla


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